Cuando se hace real y tangible la necesidad de mantener un equilibrio entre lo que se sueña y lo que se vive, es cuando miras hacia atrás y no entiendes como se puede forjar una vida completa en un extremo totalmente polarizado.
De la tierra al aire y del aire a la tierra y así. De vuelta, una y otra vez. Ese vaivén entre lo que se sueña y lo que se hace, lo que se planea y lo que se ejecuta. Ese vaivén equilibrado es lo que le da sentido a la vida.
El resto son solo puntos de vista.
El resto son solo paradigmas.
Y esa sensación de descubrimiento que te ilumina desde adentro y hace que la vida se vea nuevamente a colores. Esa sensación.
Yo siempre he dicho que todos los días hay que aprender algo nuevo para que sea un día bien aprovechado. Hay que aprender, y a veces hay que reaprender. Y después de aprender hay que poner en practica, y después enseñar y después aprender algo nuevo y así...
Y en medio de la luz a veces hay sombras, y en medio de la felicidad hay malgenios. Pero ahora lo puedo ver desde otro punto y reconocerlo. Y desde ahí me doy cuenta de que tengo aun tanto tanto que aprender.
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