Los cambios de casa, a mas de traernos nuevos aires y nuevas perspectivas, a veces implican cierres de ciclos, la posibilidad de ver cuanto se ha avanzado y sobre todo, marcan una pauta del inicio y/o finalización de una era.
Puede sonar dramático, y de hecho, me permito adjudicarle el drama a la luna llena. Pero en verdad, a pesar de estar terriblemente ansiosa y ligeramente paniqueada, detrás de toda esa ansiedad y pánico, vislumbro una luz super potente, que no encuentra la hora de salir del rinconcito.
Dicen que las ansiedades están provocadas porque uno esta viviendo en el futuro y no en el presente, pero con tanta felicidad al ver todas las maravillosas cosas que vienen, una detrás de la otra, no puedo evitar asomarme cada 5 minutos a la mirilla y ver con optimismo y alegría lo que viene mas allá.
El año anterior fue un año de soltar, de cerrar y de remover todo lo que estaba de mas. Este año viene con la promesa de nuevos inicios, de oportunidades únicas y de un cambio completo a esta vida rutinaria que he llevado 32 años seguidos.
Entonces, ¡a moverse y seguir creciendo!
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